miércoles, 29 de julio de 2015

Zurbarán en 4 claves

Hace tiempo que tenía ganas de Zurbarán. El año pasado, situada frente a su magnífica Santa Casilda en la exposición de Givenchy, comentaba a mis amigas: “este pintor tiene algo que me encanta… Me gustaría saber más de él…”. Y a los pocos meses, como si me leyeran el pensamiento, recibí una invitación del museo Thyssen para la presentación de esta exposición que nos acompañará en la capital durante todo el verano.


Disfrutar de Zurbarán es fácil. Sus cuadros barrocos son auténticos encuadres fotográficos llenos de solemnidad, recogimiento y silencio. Un efecto de instantánea y quietud que nos sumerge dentro de su obra y nos invita a meditar. Pero el artista extremeño es mucho más que un pintor de monjes y santos -extraordinarios, por cierto-, así que, para que podáis disfrutar de esta magnífica muestra, os voy a dar cuatro sencillas pistas que os ayudarán a comprender un poco más la obra de este gran pintor del siglo XVII.


1. Unas pinceladas sobre su vida:

Francisco Zurbarán nació en Badajoz en 1598, un año antes que Velázquez. Trabajó principalmente en Extremadura y Sevilla, donde decoró numerosos conventos como el de Guadalupe o el de la orden mercedaria. Pero también trabajó en la corte, donde pintó escenas mitológicas e históricas, como Los trabajos de Hércules y La defensa de Cádiz, que decorarían el Casón del Buen Retiro.


2. Un artista moderno:

Odile Delenda, comisaria de la muestra y una de las mayores expertas de Zurbarán, lo considera como "uno de los artistas más avanzados de su época". Basta con recordar la valoración que de él hicieron los cubistas. Para entender esta admiración hay que fijarse en las formas geometrizadas con que plasma los pliegues de las ropas; en las duras aristas que utiliza para representar las caperuzas de los hábitos; y en sus grandes superficies lisas. Todas estas características lo sitúan muy cerca de algunos movimientos artísticos del siglo XX como el Cubismo o la pintura metafísica. 


No pases por alto sus bodegones, ya que son algunos de los más influyentes de la pintura española. Se trata de obras que contienen pocos objetos pero que poseen la virtud de transmitir al espectador todo un mundo de sensaciones trascendentales.


3. Busca los detalles:

Cuando estés delante de un Zurbarán bucea entre los detalles. El pintor, en su profundo interés por expresar la calidad de las cosas, hacía que los elementos colocados en lugares secundarios -como telas, vasijas, frutas o flores-, adquiriesen el mismo protagonismo que el rostro de un retrato.
Busca ropas rotas, observa los pies sucios del Cristo crucificado y, sobre todo, disfruta de los bordados, brocados y texturas de las telas de las santas y de los obispos.


4. ¿Un pintor de moda?

Aunque relacionar a Zurbarán con la moda puede parecer algo descabellado, esta teoría no está muy lejos de la realidad. Basta con bajar a la planta inferior del museo y entrar a la exposición Vogue like a painting (de la que hablamos hace poco aquí) para encontrarse con una preciosa foto de Michael Thompson que emula a la Santa Casilda del maestro extremeño.
Observa detenidamente su famosa serie de santas y descubre como las representa de una manera totalmente novedosa para la época: son bellas y expresivas mujeres que posan con ricos, coloridos y suntuosos trajes, como verdaderas modelos o actrices del siglo XX. 



Zurbarán: una nueva mirada

Del 8 de junio al 13 de septiembre de 2015

Museo Thyssen de Madrid




2 comentarios:

  1. Tienes una suerte tremenda de poder disfrutar de este gran artista del Siglo de Oro :)

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